Alemania
Alemania, miembro fundador de la Comunidad Europea, se encuentra en el norte de Europa Central. Como resultado de su ubicación geográfica, tiene más fronteras comunes con otros países que cualquier otro Estado europeo: Polonia, Checoslovaquia, Austria, Suiza, Francia, Luxemburgo, Bélgica, los Países Bajos, Dinamarca y fronteras naturales con el Mar Báltico y el Mar del Norte.
Pocos países han tenido tanto impacto en el mundo como Alemania, una tierra de innovación que nos ha dado la imprenta, el automóvil, la aspirina y la tecnología MP3.
Este es también el país de nacimiento de destacadas personalidades como Martín Lutero, Albert Einstein, Karl Marx, Goethe, Beethoven, los Hermanos Grimm y otros grandes que, de alguna manera, han moldeado el destino de la humanidad.
Hay algo innegablemente artístico en la forma en que se despliega su paisaje, desde la isla de Sylt en el norte hasta los bosques de Turingia, pasando por los románticos ríos y valles de las regiones centrales, y el esplendor de los Alpes, tallados gloriosamente por los glaciares y las fuerzas de la naturaleza.
Repleto de castillos y pueblos medievales animados, esta es la tierra de los cuentos de hadas, donde los trovadores se convirtieron en los Músicos de Bremen, así como el lugar donde despertó la Bella Durmiente y Caperucita Roja se aventuró en el bosque.
A pesar de que tiene muchos pintorescos paisajes de cuento de hadas, hoy en día Alemania es sin duda un país multicultural postindustrial, con todas las ventajas y desventajas que ello significa.
Desde el punto de vista turístico, es un país de inagotable variedad, con un siempre cambiante patrón de paisajes, culturas, costumbres, arquitectura y tradiciones que constituyen una enriquecedora experiencia para cualquiera que lo visite con el tiempo suficiente para conocer y explorar.
Gracias a sus diferentes regiones, condados, estados y monarquías, Alemania no se unificó hasta los últimos siglos. De este modo, no tiene una sino muchas ciudades principales, cada una con su propio carácter único forjado por la historia y región circundante
Si empiezas tu viaje en el norte, pasa unos días en Hamburgo, Bremen o Lübeck, las antiguas ciudades “Hansa", que se elevaron independientes gracias a la prosperidad del comercio marítimo.
Berlín, la capital, es por supuesto uno de los principales destinos turísticos. No importa si vas allí por razones, culturales, políticas, de negocio o simplemente para disfrutar: Berlín lo tiene todo!
Justo en el centro del país, Hannover merece una visita, mientras que en la parte oriental descubrirás verdaderas joyas: Leipzig, Weimar, Schwerin y Dresde, que pesar de haber sido intensamente bombardeadas, conservan gran parte de su esplendoroso patrimonio arquitectónico de antes de la guerra.
Siguiendo hacia el sur, recuerda pasar por Nuremberg. Y tarde o temprano llegarás a Munich, la capital de la cerveza y el arte, que cuenta con una famosa pinacoteca. Este es también un buen punto de partida para descubrir los tesoros de Baviera.
Además de las ciudades grandes y famosas, encontrarás otras más pequeñas pero encantadoras como Friburgo, Heidelberg y Tübingen en el sudeste. En la parte occidental las ciudades tienen cierta influencia francesa, como podrás apreciar en Bonn, Düsseldorf y Colonia.
En el centro de Renania se encuentra Trier, la ciudad más antigua de Alemania y una antigua capital del Imperio Romano, así como Aquisgrn, con su impresionante catedral y una historia que data de la época de Carlomagno.
Cualquiera de las ciudades de Alemania ofrece un sinfín de agradables sorpresas para quienes disfrutan de la buena comida y bebida. Además de la más prestigiosa gastronomía internacional, cada región tiene sus propias especialidades locales, desde las cálidas posadas hasta los restaurantes condecorados con estrellas Michelín.
Ya sea que busques pasar unas vacaciones contacto con la naturaleza, disfrutar de la vida nocturna en las grandes ciudades, o enriquecer bagaje cultural a través de su arquitectura y museos, descubrirás que Alemania es un país tan rico y diverso que exige tiempo, curiosidad y una mente abierta para poder apreciar y disfrutar todo lo que tiene para ofrecer. |