A pocos pasos del lugar en el que en otro tiempo se encontraba el centro político del Tercer Reich, surge ahora un nuevo lugar público, que estará abierto noche y día y no estará vigilado.
Son 2.711 las estelas de cemento instaladas en las proximidades de la Puerta de Brandeburgo, en Berlín: el Memorial a las víctimas del holocausto ha sido pensado por Peter Eisenman como lugar de reflexión sobre la suerte de los 6 millones de judíos exterminados durante el nazismo.
El espacio subterráneo del monumento alberga los espacios dedicados a la documentación histórica sobre la Shoah, proyectado por Dakmar von Wilcken como recorrido articulado en cuatro salas (de los nombres, de las dimensiones, de los lugares, de los destinos), que parecen recalcadas sobre la planimetría de los espacios superiores. |